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title: "El hormigón armado y el arte del enroque: la alquimia de la fotocopia en Villa Gobernador Gálvez"
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description: "Tras doce años de gestión y el desgaste acumulado, Alberto Ricci deja el sillón municipal y bendice a Esteban Lenci como sucesor. Crónica de un recambio de nombres que busca disimular la inercia de un ciclo agotado."
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date_published: "2026-08-11T12:13:00-03:00"
date_modified: "2026-08-11T12:18:27-03:00"
tags:
  - "Alberto Ricci"
  - "Esteban Lenci"
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# El hormigón armado y el arte del enroque: la alquimia de la fotocopia en Villa Gobernador Gálvez

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****Sebastián Repetto es editor de Infovgg.com.ar y CEO de Alerta Spoiler contenidos****

Hay gobernantes que le temen a la historia; otros, en cambio, le temen al asfalto. En Villa Gobernador Gálvez, tras el prolongado ciclo de **Alberto Ricci**, la gestión pública terminó consolidándose como un gigantesco obrador donde el material más abundante ya no es la piedra ni la brea, sino el **hormigón**. Un hormigón que se promociona como el tótem indiscutido del progreso urbano, pero que, tras doce años de administración ininterrumpida, funciona como la perfecta metáfora de una época: gris, rígida, impermeable a la crítica y, sobre todo, pesada. Muy pesada.

Ricci llegó al poder hace más de una década bajo el credo de la oxigenación republicana. Juraba, biblia de la alternancia en mano, que la perpetuación en el sillón municipal era un vicio de la vieja política que su espacio venía a erradicar. El tiempo, implacable triturador de relatos, demostró que el cemento fragua más rápido que las convicciones. Ahora, con el desgaste acumulado de tres mandatos que dejaron más baches que epopeyas, el intendente da un paso al costado no por vocación democrática, sino por estricta fatiga de materiales. El hormigón se cuarteó después de doce años de permanencia.

Pero la política local, refractaria al vacío, no concibe la intemperie del llano. Ante la retirada del jefe, el sistema activa su reflejo más prudente: el enroque de nombres, el recambio de piezas en un tablero donde las caras se alternan pero las lógicas se reciclan. El ungido como sucesor natural es **Esteban Lenci**.

Y aquí es donde la trama adopta los matices de una comedia de enredos institucional. Presentar a Lenci como la gran renovación requiere de una dosis generosa de fe colectiva. Lejos de encarnar una ruptura con el pasado inmediato, su perfil dibuja el mapa de una trayectoria trazada íntegramente en los carriles de la función pública.

Hagamos memoria institucional sin estridencias: concejal en los tiempos fundacionales, secretario de gobierno municipal para administrar los resortes cotidianos de la ciudad, subsecretario de gobierno de la provincia para proyectar el recorrido en el mapa santafesino, y diputado provincial para ocupar una banca legislativa. Una hoja de ruta trazada paso a paso dentro del aparato del Estado, que hoy lo deposita en la línea de largada como candidato a intendente.

Lenci sintetiza, más bien, la continuidad previsible de un espacio que busca mantenerse a flote cambiando de figuritas en la marquesina. Es el dirigente que conoce cada pasillo del engranaje oficial, pero que carga con el desafío de despegarse de la pesadez de una gestión desgastada.

La jugada del riccismo es, ante todo, un ejercicio de preservación: cambiar el nombre principal para que la estantería no se caiga, apostando a que el vecino confunda un relevo de nombres con un nuevo comienzo.

Pero en VGG, donde las soluciones suelen llegar a cuentagotas y los problemas conservan la terquedad de siempre, la gran pregunta sigue abierta: cuando el obrador es el mismo y los capataces se mudan de despacho, cambiar de protagonista ya no parece una revolución, sino una simple y previsible mudanza de oficina.

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