El límite de la demagogia: por qué el veto de Ricci en VGG defiende al contribuyente frente a los privilegios corporativos

La decisión de vetar la exención de tasas para licencias profesionales a empleados municipales no es un acto de hostilidad; es una muestra de liderazgo institucional y racionalidad económica en un momento histórico que exige madurez, no oportunismo.
04/06/2026Redacción InfoVGGRedacción InfoVGG
Opinión
Sebastián Repetto  es Editor de InfoVGG y de 12noticias.tv

En la Argentina pendular, donde el debate político suele perderse en laberintos ideológicos abstractos, la gestión pública real se define en el cordón diario de los municipios.

Allí se juega la verdadera sustentabilidad del sistema. Lo que acaba de ocurrir en Villa Gobernador Gálvez excede la escala de una simple disputa local; es un síntoma nítido de la resistencia de ciertos sectores a aceptar que los recursos del Estado son finitos y pertenecen, antes que a nadie, a los ciudadanos que los financian con su esfuerzo.

Desde este espacio hemos mantenido siempre una mirada crítica y rigurosa sobre la gestión de Alberto Ricci; no hemos dudado en señalar sus errores, demoras o falencias cada vez que hizo falta, porque ese es nuestro contrato con la verdad.

Pero la honestidad intelectual exige la misma firmeza para reconocer los aciertos. Su decisión de vetar la exención de tasas para licencias profesionales a empleados municipales no es un acto de hostilidad; es una muestra de liderazgo institucional y racionalidad económica en un momento histórico que exige madurez, no oportunismo.

La inconsistencia de las mayorías circunstanciales

El proyecto nacido en el Concejo Deliberante local pretendía eximir del pago de las tasas correspondientes a las licencias especiales profesionales (clases C, D, E y G) a los choferes y empleados de la propia planta estatal. Lo llamativo —y preocupante— no es la iniciativa en sí, sino la fisonomía de la mayoría de seis votos que la impulsó: una alianza inédita y transversal que unió al Movimiento Evita, al massismo y a la representación local de La Libertad Avanza.

Resulta difícil de explicar desde la coherencia doctrinal cómo el espacio que a nivel nacional abandera la disciplina fiscal y el combate a las prebendas corporativas, en el llano municipal se mimetizó con la lógica del subsidio sectorial. En la vereda opuesta, sosteniendo la sensatez presupuestaria, se plantaron los ediles Esteban Lenci, Liliana Sequeira, Tato Bulsicco y Patricia González. Su rechazo inicial fue el preludio necesario para el posterior freno del Ejecutivo.

Para comprender el impacto real de esta medida, es indispensable analizar el escenario bajo tres vectores de análisis técnico:

  • Paritarias saldadas: El personal afectado a la logística municipal ya percibe un adicional salarial específico en sus haberes para cubrir las exigencias de estas licencias. Sus derechos laborales están plenamente resguardados por los canales institucionales. Duplicar el beneficio mediante una exención impositiva no era un acto de justicia, sino una superposición unjustified que distorsionaba el acuerdo original.

  • Equidad frente al sector privado: No se puede construir una sociedad integrada creando ciudadanos de primera y de segunda. Mientras un chofer de camión, un colectivero o un fletero del sector privado debe costear su licencia del propio bolsillo para salir a trabajar cada mañana, el proyecto pretendía eximir al empleado público. Financiar privilegios corporativos internos a expensas de las arcas comunes es una afrenta al vecino que sostiene el sistema con sus tasas.

  • Responsabilidad fiscal en tiempos de crisis: En una coyuntura macroeconómica compleja, marcada por la caída de la recaudación y el recorte de transferencias externas, la administración de los recursos públicos debe ser quirúrgica. Quienes legislan desde la comodidad del llano no tienen la responsabilidad de firmar los cheques, asegurar el combustible de las ambulancias ni garantizar las prestaciones básicas. El populismo legislativo siempre es fácil cuando el costo lo paga otro.

El valor de las decisiones firmes

Las sociedades que progresan son aquellas que premian el esfuerzo y cuidan la salud de sus instituciones, sin ceder ante la presión de los intereses particulares.

Con la firmeza del veto, la intendencia de Alberto Ricci restableció las reglas de juego y blindó la seguridad jurídica del municipio. En tiempos donde la tribuna exige aplausos rápidos, el verdadero valor de un gobernante se mide en su capacidad para tomar decisiones difíciles en pos del bien común. Cuidar cada centavo de los villagalvenses no es una opción; es el único camino viable hacia el desarrollo.

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