Para quienes conocen el recorrido de Carlos Dolce, este despliegue de sensibilidad no es una pose; es su forma de vivir. Hoy por hoy, es uno de los funcionarios más valorados y respetados dentro del gobierno provincial. Ese prestigio no se lo dieron los escritorios, sino su indiscutible capacidad técnica como bombero voluntario, un saber que vuelca diariamente con rigor y entrega absoluta en Defensa Civil y Gestión de Riesgos.